1/04/08

La educación pública - Sinesio López Jiménez

El Zorro de Abajo.

Con el debate sobre el tercio superior hemos comenzado a arañar el problema de fondo: el estado calamitoso de la educación pública. Es un error, sospechosamente cometido, quedarse en la selección de los maestros calificados para la enseñanza como si eso fuera la clave para resolver los males de la educación pública. Ese es un planteamiento inadecuado y tramposo para el caso peruano y latinoamericano. En el Perú, los gobernantes de turno y la prensa conservadora quieren maestros europeos con sueldos africanos: la política del cholo barato aplicada en el campo educativo. La pregunta que hay que formularse para tocar los problemas de fondo es si la educación pública cumple la función de mecanismo de igualación de oportunidades en sociedades tan profunda y extensamente desiguales como las de AL.

La respuesta es negativa. Los informes de los organismos internacionales especializados en el tema (Unesco, Preal, Cepal) llegan a las siguientes conclusiones: 1) Los rendimientos de los escolares son alarmantemente bajos. Con la excepción de los escolares cubanos que alcanzaron, en una prueba internacional de matemáticas aplicada en 1998, un alto rendimiento, los de los otros países solo obtuvieron resultados medianos y mediocres: “incluso el cuarto inferior de los alumnos cubanos superó el promedio regional” de AL (Preal, diciembre del 2001). 2) Los niveles promedio de educación siguen siendo inferiores a los patrones mundiales, a pesar del incremento de la matrícula en los niveles de primaria y preescolar: “La fuerza laboral latinoamericana tiene, en promedio, menos de seis años de educación, dos años menos de los patrones mundiales” (Preal) y varios menos de los Tigres Asiáticos (Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong). 3) La tasa de los egresados de primaria es baja: En AL, solo Cuba, Uruguay y Chile, tienen altas tasas de egreso en el nivel primario, comparables a las de China y los Tigres Asiáticos. La tasa de egresados de la secundaria es menor aún: en los países más desarrollados de AL (Chile, Brasil, Argentina y México) egresan menos de la mitad de los que estudian la secundaria. ¿Qué decir del Perú?

4) Los sistemas educacionales reproducen las diversas desigualdades que existen en AL: “El 10% más rico de las personas de 25 años de edad tiene entre 5 y 8 años más de escolaridad que el 30% más pobre” (Preal). La desigualdad es más profunda en las zonas rurales y en los grupos étnicos y raciales discriminados (negros, indios, cholos, etc.). En efecto, el rendimiento es menor en los alumnos de los sectores pobres y de las zonas rurales: “En Chile, por ejemplo, los niños provenientes de grupos de menores ingresos obtienen aproximadamente 20 puntos menos en lenguaje que los niños provenientes de familias de mayores ingresos. La prueba de Unesco/Orealc para los alumnos de III y IV grados de 13 países latinoamericanos concluyó que, con pocas excepciones, los alumnos de zonas rurales obtenían puntajes más bajos que sus contrapartes de las zonas urbanas en matemáticas y lenguaje” (Preal). Pese a la relativa igualdad en el nivel educativo entre hombres y mujeres, existe, en el reclutamiento del personal docente en las escuelas de los países latinoamericanos, un sesgo de género que tiene que ver con la desvalorización de la educación en nuestros países. Cuando existe un arraigado machismo estructural, toda actividad que se desvaloriza se feminiza.

5) La distribución del gasto público refuerza la desigualdad al concentrarse desproporcionadamente en la educación superior: “Dado que la educación superior sirve principalmente a los sectores medios y altos de la población, este patrón de gasto discrimina de manera importante en contra de los pobres, que rara vez logran alcanzar niveles universitarios” (Preal). Hay que relativizar esta última tesis porque puede sugerir la idea de que es necesario reducir el gasto en la educación universitaria pública para contribuir a la equidad, cuando de lo que se trata es de incrementar el gasto público en los niveles de primaria y secundaria. El gasto en estos niveles tiende a bajar en el Perú: “ Así, luego de que en la primera mitad de los años 70 se gastó en promedio US$ 399 por alumno, desde 1976 hasta 1986 la cifra bajo a US$ 255. El nivel mínimo al cual se llegó fue de US$ 162 en 1990. Hacia el 2000, el gasto por alumno fue US$ 278, monto similar al observado en 1981” (Saavedra/Suárez, El financiamiento de la educación pública en el Perú: el rol de las familias. Grade, p. 12).

Haciendo una comparación con otros países de AL, los autores llegan a esta dramática conclusión: “…el gasto estatal por alumno en el Perú equivale a 18% del correspondiente a Chile y a 31 % del Brasil, aunque es superior al gasto por alumno en el Paraguay. En secundaria, el gasto estatal por alumno en el Perú es menor que el gasto por alumno en el resto de países considerados”. Si esto es así, ¿con qué derecho y con qué moral los gobernantes de turno y la prensa conservadora se quejan de los maestros y de la mala calidad de la educación pública?.

Fuente: La Republica

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